jueves, 18 de octubre de 2018

Reseña en Germinal nº 14 de "Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución rusa"


Julián Vadillo Muñoz
Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución rusa.
(Volapük, Guadalajara 2017) 332 páginas.

La Revolución rusa fue uno de los más grandes acontecimientos del siglo XX. El derrocamiento del zar Nicolás II y la instauración progresiva, a partir de octubre, de un régimen bolchevique, iban a transformar para siempre la historia de Rusia, de Europa y del mundo. Cuando se cumplen 100 años de dicha efeméride, las conmemoraciones, publicaciones y debates en torno a ella se multiplican de forma evidente; y no es para menos, la importancia de tal acontecimiento lo merece. Sin embargo, cuando se habla de la Revolución rusa, como de tantos otros temas históricos, la simplificación de los hechos, los lugares comunes, la minusvaloración u el olvido de determinados elementos son algo frecuente. Como todo proceso histórico, la Revolución rusa hay que estudiarla con toda su complejidad, sin simplificaciones y reduccionismos, teniendo en cuenta todos los factores previos que condujeron al estallido revolucionario (tanto internos como externos) y la gran variedad de actores (revolucionarios y contrarrevolucionarios) que jugaron su papel a lo largo de 1917 y durante los años posteriores. Entre estos actores el anarquismo tuvo una importancia crucial en el éxito revolucionario, algo sobre lo que tradicionalmente se ha guardado silencio o sobre lo que no se ha prestado atención.

Este libro de Julián Vadillo, historiador con una amplia experiencia en el estudio de la historia del anarquismo y del movimiento obrero, pretende rescatar del olvido al anarquismo ruso y destacar la enorme importancia que éste tuvo en la Rusia de finales de principios del siglo XX. Lo hace, además, con una clara intención divulgativa, con el objetivo de que sea más fácilmente accesible a todo tipo de público, especializado o no en el tema, ya que su lectura es clara y amena. No por ello ha renunciado a la exhaustiva y rigurosa investigación histórica, ya que ha recurrido a la bibliografía existente y al estudio de documentos en archivos rusos, norteamericanos y franceses principalmente para la realización de esta obra.

Vadillo hace hincapié en la importancia de conocer las ideas y el desarrollo del movimiento revolucionario y del anarquismo rusos desde el siglo XIX. A ello dedica los dos primeros capítulos del libro, donde se hace un repaso por las biografías y las ideas principales de los dos grandes representantes del anarquismo ruso e, incluso, del anarquismo mundial, Bakunin y Kropotkin, y una breve explicación de la realidad social, económica y política de Rusia a lo largo del siglo XIX, así como de las principales corrientes y movimientos de revuelta (decembrismo, nihilismo, populismo, …). Posteriormente el autor pasa a explicar la importancia de la Revolución de 1905, donde se origina un concepto de tanta relevancia posterior, el soviet, y la situación del anarquismo durante la misma. Si bien la incidencia del anarquismo en la Rusia de esos primeros años del siglo XX era todavía residual, en 1905 comienza a eclosionar. Sin embargo, su deficiente estructuración y coordinación, unido a las diferencias estratégicas y a la división  en varias ramas (teorías de Kropotkin, sindicalismo revolucionario, estrategia violenta y terrorismo, etc.) dificultó su implantación. La represión posterior a la Revolución de 1905 provocó el exilio de numerosos representantes del anarquismo ruso, hecho relevante puesto que será en los principales centros del exilio (EEUU y Francia sobre todo) donde se publicarán más órganos de expresión del anarquismo ruso donde se darán los debates clave del mismo en torno a la Revolución de 1917.

Tras esta contextualización previa se pasa a comentar los hechos revolucionarios de febrero y octubre de 1917, el papel del anarquismo en ellos y los diferentes puntos de vista sobre el desarrollo de la revolución. Con el estallido revolucionario los exiliados pueden volver al país, lo que contribuye al reforzamiento de los grupos anarquistas rusos. Los anarquistas, que cada vez tenían mayor implantación en Rusia, jugaron un papel importantísimo durante la revolución, incluso en la toma bolchevique del poder en octubre. Sin embargo, sobre todo a partir de dicho acontecimiento, la exigencia de la llamada “tercera fase de la revolución” (destrucción del Estado), las críticas hacia el Estado bolchevique, hacia la firma del tratado de paz de Brest-Litovsk y hacia la deriva cada vez más autoritaria que iba teniendo la revolución, provocaron el inicio de la represión bolchevique, con el asalto a sedes anarquistas y el cierre de revistas y periódicos. Julián Vadillo recoge bien los debates en el seno del anarquismo ruso sobre las sucesivas fases revolucionarias, sobre cuál habría de ser su actuación en la guerra civil rusa, sobre la necesidad o no de integrarse en las estructuras de poder bolcheviques, así como también señala los errores propios del anarquismo, por ejemplo en su fracaso a la hora de crear organizaciones unitarias panrusas y en mejorar las estructuras y la coordinación anarquistas. Por último, incide en cómo la represión bolchevique fue acrecentándose, sobre todo a partir de 1918, en su intento de controlar el movimiento obrero, lo cual llevó a miles de anarquistas y sindicalistas revolucionarios a prisión, al exilio o, directamente, a ser ejecutados, y paulatinamente se fueron clausurando todos los centros anarquistas del país hasta que, a la altura de 1921, coincidiendo con el entierro de Kropotkin y la derrota de la rebelión de Kronstadt, “ya no funcionaba ninguna estructura anarquista en el interior.”

Un aspecto que quiero destacar del libro son los dos capítulos dedicados a dos de los episodios más importantes de la Revolución rusa, a los que el autor les imprime la importancia que se merecen. Hablamos de la revolución producida en Ucrania entre 1918 y 1921, conocida como makhnovtchina, y la insurrección de los marinos de Kronstadt en 1921. Ambos episodios, aun sin suponer específicamente epopeyas anarquistas, están impregnados de las teorías anarquistas y gran parte de sus protagonistas defendían el anarquismo. El movimiento revolucionario ucraniano, liderado por Néstor Majnó, fue clave para frenar la invasión austro-alemana, para combatir a las tropas nacionalistas de Petlura y para derrotar al ejército blanco contrarrevolucionario de Denikin y Wrangel. De forma paralela, a lo largo de vastos territorios ucranianos, se desarrolló un modelo de sociedad alternativo al bolchevique, basado en comunas campesinas autogestionadas y antiautoritarias, próximas al anarquismo. Asimismo, la insurrección que los marinos de Kronstadt llevaron a cabo entre febrero y marzo de 1921 se produjo como protesta ante la deriva autoritaria, represiva y de control obrero del régimen bolchevique, y en ella era evidente la influencia, entre otras corrientes, del anarquismo. Ambos episodios acabaron derrotados por el Estado bolchevique, a pesar de la colaboración entre este y los majnovistas durante la guerra civil y de la enorme importancia que Kronstadt había tenido para el triunfo revolucionario de 1917. La represión, la clausura de centros anarquistas y de periódicos  y el exilio fueron, nuevamente, el desenlace final. El autor recoge, finalmente, los movimientos y debates que se produjeron en el anarquismo ruso en el exilio a partir de la década de 1920: el análisis de las causas del fracaso de la Revolución, la necesidad, o no, de una plataforma anarquista unitaria (Archinov y Majnó frente a Volin)…

Por el pan, la tierra y la libertad es un libro bien escrito, excelentemente documentado y de sobrada pertinencia en este contexto de centenario de la Revolución rusa. Varias son las cuestiones que se plantean con una obra como esta. Por un lado, la importancia de acercarnos al estudio de la Revolución rusa desde prismas diferentes, dejando a un lado las numerosas simplificaciones que se suele hacer del fenómeno, pasando por encima de lugares comunes y sacando a la luz episodios y actores que habitualmente han pasado desapercibidos o cuya relevancia no es lo suficientemente señalada. Por otra parte, libros como el de Julián Vadillo nos deben hacer reflexionar sobre la necesidad seguir desarrollando una escuela historiográfica propia del anarquismo y conseguir que este tipo de estudios adquieran unos niveles de interés considerables más allá del propio ámbito anarquista. Para ello también son necesarios los formatos como el de esta obra, de fácil lectura para cualquier tipo de público, pensando en la divulgación como un elemento más del estudio. Por último, como se bien señala Vadillo, el libro no es una historia del anarquismo en Rusia, sino una obra más de aproximación, por lo cual la historia del anarquismo ruso, uno de los más importantes del siglo XX, está todavía por hacer.

Víctor Aparicio Rodríguez (reseña publicada en el número 14 de Germinal. Revista de estudios libertarios).



No hay comentarios:

Publicar un comentario