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domingo, 28 de abril de 2019

Feria del Libro de Guadalajara 2019


Llega la Feria del Libro de Guadalajara. Del jueves 9 de mayo al domingo 12 de mayo, en la Plaza Mayor. Una veintena de librerías, asociaciones, editoriales, etc., expondrán sus libros a las buenas gentes guadalajareñas.

Los libros de Volapük Ediciones estarán en las casetas de la Fundación Anselmo Lorenzo y El Rincón Lento.

Además, el domingo 12 de mayo, durante toda la mañana, Isaak Begoña estará firmando ejemplares de Londres-Sarajevo, en la caseta de la FAL.

El sábado por la mañana hará lo propio Josean Aparicio Tercero con su novela Erosión (Editorial Leibros) y su primera publicación Exiliados del Paraíso. Relatos (Volapük Ediciones). Será en la caseta de librería LUA.

Por su parte, Julián Vadillo Muñoz, historiador y prolífico autor presenta su último libro Historia de la CNT. Utopía, pragmatismo y revolución (Catarata) el jueves 9 de mayo, a las 19 horas, en la carpa central de la Feria. Es, también, autor de Abriendo brecha. Los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación y Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución rusa, ambos en Volapük Ediciones.




LONDRES-SARAJEVO
Isaak Begoña

Volapük Ediciones
Guadalajara, diciembre 2018
13x20 cms, 132 páginas, rústica con solapas
978-84-947515-4-7
9 euros

Londres-Sarajevo es el tránsito vivencial de un joven llegado a la capital inglesa en los primeros años noventa, que compartirá sus dificultades y motivaciones con otras desplazadas desde, en ese momento de conflicto bélico, la resquebrajada Yugoslavia. Junto con gentes de otros lugares compartirán la misma precaridad laboral, la dureza de una adultez sobrevenida, la condición de emigrantes en una exultante Inglaterra neoliberal… Aunque, por otra parte, desde la más innata humanidad, aflorarán las cadenas de cuidados entre iguales, la solidaridad okupa de los squats, la intensa vida cultural y comunitaria de los barrios londinenses, etc.

Nuestro protagonista convive con refugiadas bosnias, lo que unido a sus distintos viajes al territorio exyugoslavo, le da oportunidad de acercarnos, a través de ricas referencias históricas y literarias, a la idiosincrasia del crisol balcánico, reflexionando sobre el irredentismo nacionalista y sus intereses reales, así como las fatales consecuencias para el pueblo, que conecta momentos pasados y actuales de la vieja Europa.

Isaak Begoña consigue un dinámico ritmo narrativo a partir de la alternancia temporal y espacial, enlazando secuencias de un modo magistral, inundando las páginas de este libro de su estilo atrevido y directo.


Isaak Begoña (Madrid, 1972) pasó su infancia en Guadalajara. Actualmente vive en Olmeda de las Fuentes, un pueblecito de La Alcarria madrileña.

Guarda forestal, camarero, traductor y hombre anuncio (“Compro Oro”) son algunas de las ocupaciones que ha ido desempeñando a lo largo de su vida. Tras licenciarse en Filología  Hispánica ejerció la enseñanza en el programa de profesores bilingües para Estados Unidos. Después de impartir clases de lengua y literatura en las escuelas públicas de Chicago regresó a Europa. En los últimos años se ha dedicado a la docencia, a viajar y al cuidado de sus dos hijas pequeñas.

Londres–Sarajevo, su primera novela, nos llega armada de una radical primera persona y un punto de vista que conecta el pasado reciente de Bosnia con la España más actual.

Josean Aparicio firmará ejemplares de sus libros el sábado 11 de mayo por la mañana en la Feria del Libro de Guadalajara

martes, 7 de marzo de 2017

Reseña de Aldarull Llibrería sobre "Abriendo brecha"

El libro de Julián Vadillo Muñoz para la editorial Volapük Ediciones hace un recorrido por la historia del movimiento anarquista en España con la mirada clavada en aquellas mujeres que reivindicaron una educación, unos derechos y una atención de la que carecían. Muchos de sus nombres han quedado grabados en la piedra de la historia, pero muchas otras están cayendo en el olvido. Gracias a la obra "Abriendo brecha", podemos analizar el movimiento libertario que nació de la mano del hambre, la desesperación, el analfabetismo y una sociedad cansada, pero dispuesta a levantarse y plantar cara a todo.

Aldarull Llibreria

ABRIENDO BRECHA. Los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo.
Julián Vadillo Muñoz
Prólogo de Laura Vicente
Volapük Ediciones, 2013 Guadalajara
296 páginas, 13x20 cm.
ISBN: 978 84 94085215
13 euros

martes, 24 de mayo de 2016

Crítica de "Abriendo brecha" en El Bigote Obsceno


ABRIENDO BRECHA, DERRIBANDO MUROS


 

Los avances surgen cuando ya no se puede tolerar la injusticia y la desigualdad, cuando nos cansamos de la miseria y empezamos a sentir vergüenza de la sociedad. Así vamos creando una alternativa al camino establecido, luchamos contra las imposiciones con fuerza y, en ocasiones, desobediencia. Lo único que podemos hacer es intentar que si nosotros no vivimos en un mundo de iguales, nuestros hijos sí lo hagan. Julián Vadillo Muñoz nos habla de mujeres que buscaron su libertad y la de las demás, que no se conformaron… que fueron Abriendo brecha.

Me gustaría prestar especial atención al hecho, descrito en este libro, de que el feminismo no tiene unas ideas inamovibles, es un ente cambiante que aglutina a personas que piensan de maneras diferentes, pero que reivindican en esencia un equilibrio del que carecemos.
El libro de Julián Vadillo Muñoz para la editorial Volapük hace un recorrido por la historia del movimiento anarquista en España con la mirada clavada en aquellas mujeres que reivindicaron una educación, unos derechos y una atención de la que carecían. Muchos de sus nombres han quedado grabados en la piedra de la historia, pero muchas otras están cayendo en el olvido. Gracias a la obra Abriendo brecha, podemos analizar el movimiento libertario que nació de la mano del hambre, la desesperación, el analfabetismo y una sociedad cansada, pero dispuesta a levantarse y plantar cara a todo.
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Tras recordar los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación, llegamos a Soledad Gustavo. No todos conocerán su nombre y otros muchos la conocerán sobre todo por ser la madre de Federica Montseny. Este mes de feminismo, también ha sido el mes de las madres y, como tal, qué mejor ejemplo que una madre que inspiró de tal manera a su hija. Su verdadero nombre era Teresa Mañé Miravet y, aunque quedó en un segundo plano al ser eclipsada históricamente por su hija y su marido, no debemos dejar de mencionar su labor como escritora, editora y profesora. En esta obra llegaremos a conocer a un personaje nacido hace 151 años que merece la pena ser recordado
No quiero dar una lección de la historia de España, prefiero que sean las páginas de Abriendo brecha las que os den un paseo por las ideas de aquellas mujeres que nos inspiraron para continuar luchando por el respeto que merecemos.La igualdad es difícil, pero no imposible. Debemos leer sobre nuestro pasado para no repetir los errores cometidos. La historia no es solo algo que pasó una vez en algún lugar, es la mejor educación social que podemos tener. Dejad que Julián Vadillo Muñoz os ayude a echar la vista atrás y que los textos de Soledad Gustavo os enseñen que aún nos queda mucho por avanzar.
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 Por último, me gustaría terminar hablando de la editorial que se ha hecho cargo de esta publicación. Dar a conocer ciertos libros no es tarea fácil, las grandes editoriales tienen un presupuesto apabullante en publicidad y muchos proyectos luchan por seguir en el mundo literario con uñas y dientes. Estas pequeñas editoriales merecen un respeto y un reconocimiento que rara vez tienen. Por eso, hoy quiero hablar de Volapük ediciones.
A principios de 2013, con una intención muy clara y una ideología de corte libertario, nace Volapük. Lo que más me gusta de esta iniciativa cultural es que no se centra solo en la publicación de libros, están verdaderamente implicados con el entorno en el que se enmarcan sus obras. Fomentan la presencia del autor o la editorial aportando un valor añadido al dar charlas, jornadas y presentaciones allá donde van. Esa implicación de autores y editores es un soplo de aire fresco ante las campañas publicitarias anónimas y aplastantes de otros medios culturales. Abordan temas delicados que no son aptos para cualquier paladar: memoria histórica, movimientos sociales como el anarquismo, pedagogía libertaria… Si lo que buscáis es un cambio que parta del aprendizaje, es el momento de dejar la ideología personal de lado y coger una de las obras que han publicado.
 Como curiosidad me gustaría añadir que el nombre de esta editorial tiene un origen muy curioso. ¿Sabíais que hubo un intento de tener una lengua universal antes del esperanto? Se llamó volapük y quiso facilitar la comprensión entre las diferentes culturas con el lema: Menefe bal, püki bal (una lengua para una humanidad).
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Recordad, debemos seguir abriendo brecha.
 
Por Ángela Pacheco, 17 mayo 2016.  El Bigote Obsceno. Monográfico digital de tendencias culturales. Consumidores de cultura por encima de nuestras posibilidades. Un mes: un tema, arte y cultura. Mayo: feminismo.
http://elbigoteobsceno.com   Tw:@ElBigoteObsceno  Fb: El Bigote Obsceno

jueves, 11 de junio de 2015

La anarquía tiene nombre de mujer

Julián Vadillo Muñoz

teresamanye150 aniversario del nacimiento de Teresa Mañé
Si algo distinguió al movimiento obrero junto a su capacidad organizativa y sus movimientos por la mejora de las condiciones de la vida de la clase trabajadora, fue la ingente labor intelectual que realizó. Una labor que hizo surgir una cultura, la cultura obrera, que fue contraposición a la cultura burguesa dominante. Esta labor llevó al obrerismo al desarrollo de imprentas, escuelas, centros de formación y alfabetización, fundación de editoriales, etc., que ponían al alcance de los obreros los conocimientos que la sociedad del momento les negaba. Lo que generó fue esa cultura y centros de socialización, modos de comportamiento que anticipaban el modelo social que querían implantar.
Pero esta labor tuvo a los anarquistas como los aventajados en los primeros momentos. La impronta cultural nunca la perdió el anarquismo pues ponía prácticamente al mismo nivel sus reivindicaciones en el mundo del trabajo y sus deseos de formación de la clase obrera. Eso explica la gran cantidad de periódicos, revistas y libros anarquistas que circularon en el últimos tercio del siglo XIX e inicios del siglo XX. Aunque las posiciones avanzadas del liberalismo o el socialismo también pusieron en marcha iniciativas progresista, las apuestas de los anarquistas siempre daban un paso más. La implicación del anarquismo en el desarrollo de las escuelas laicas, de proyectos de más amplio alcance como la Escuela Moderna o en la apuesta editorial fue más que evidente.
Y en todo ese proceso de formación de la cultura obrera y libertaria la participación de la mujer fue fundamental. Sin sus aportaciones al movimiento anarquista internacional sería imposible entender el desarrollo del propio movimiento anarquista. A diferencia de otros movimientos políticos e incluso de otros movimientos dentro del obrerismo, la mujer fue pieza fundamental en el anarquismo tanto en su labor organizativa como en su labor cultural.
Un primer ejemplo sería la figura de la francesa Louise Michel. Maestra de formación es uno de los mejores ejemplos de convinación de lucha política y avance por la cultura que para los anarquistas formaba parte de un mismo cuerpo. Así podemos ver a Louise Michel combatiendo en las barricadas de la Comuna parisina en 1871, colaborando para la reorganización educativa en la propia Comuna, aprendiendo la lengua de los aborígenes en su destierro, fundando periódicos, encabezando manifestaciones contra el paro y el hambre, etc. Una muestra de lo que significaba para una mujer el anarquismo a finales del siglo XIX. Sus acciones y su legado se puede asimilar a muchas otras mujeres del anarquismo como Nathalie Lemel, Jeanne Hachette o Elizabeth Dmitriev entre muchas otras.
Otro ejemplo de ese desarrollo cultural en el anarquismo es Emma Goldman. A Goldman la podemos seguir fundado sindicatos en EEUU, participando en periódico, contribuyendo al avance de la educación racionalista en EEUU, participando de forma activa en la Revolución rusa, contribuyendo a escribir y rescatar las páginas de la historia del anarquismo, etc.
Pero se nos podría decir que hablamos en muchas ocasiones de personas vinculadas a los medios intelectuales de la época. Sin embargo las integrantes de extracción obrera también participaron de forma igual en el desarrollo cultural e intelectual del anarquismo. Ponemos como ejemplo a Teresa Claramunt. Obrera del textil, su contribución no se ciñó exclusivamente a la organización obrera (la primera mujer que organizó una asociación obrera de carácter exclusivo de mujeres) sino que también estuvo presente en la fundación de periódico y en el desarrollo de iniciativas de carácter educativo para el anarquismo.
Una mención especial. Teresa Mañé (o Soledad Gustavo)
Debido a que en este 2015 se cumplen 150 años de su nacimiento, merece la pena recordar a una mujer que es el mejor ejemplo de relación entre cultura y anarquismo. Teresa Mañé, más conocida como Soledad Gustavo, tiene la desventaja histórica de haber estado entre dos personajes determinantes en la historia del anarquismo: Juan Montseny (Federico Urales) – su marido – y Federica Montseny – su hija – . Sin embargo acercarnos a la figura de Teresa Mañé es conocer el verdadero motor de la familia Montseny en todos los proyectos que realizaron desde finales del siglo XIX hasta el final de la Guerra Civil en 1939.
Teresa Mañé nació en el pueblo de Cubelles en 1865. Nació en el seno de una familia acomodada y vinculada al republicanismo federal lo que determinó la ideología de la propia Teresa. De formación maestra, Teresa Mañé comenzó a dar clases en la Escuela Laica de Vilanova i la Geltrú, fundando posteriormente la Escuela Laica de Reus y formando parte de la Confederación de Maestros Laicos. No fueron cuestiones fáciles, ya que recibieron ataques de los sectores clericales de la zona.
Su pasión por la enseñanza y el laicismo no fue la única contribución de Teresa Mañé. También comenzó a colaborar con periódico como El Productor La Tramontana. Alli comenzó a tomar contacto con las plumas más importantes del anarquismo: José Llunas, Anselmo Lorenzo, Fernando Tarrida de Mármol, etc. Participó en el II Certamen Socialista con un trabajo sobre el amor libre y fue entusiasta seguidora del “anarquismo sin adjetivos” de Tarrida de Mármol.
En 1891 se casó con Juan Montseny. Y esa unión hizo nacer multitud de proyectos de profundo calado para el anarquismo. Tras los agitados años que median entre el atentado de Pallás y la bomba de Cambios Nuevos, los Mañé-Montseny se trasladaron a Madrid y allí hicieron nacer el proyecto periódistico y cultural que probablemente es más importante en la historia del anarquismo: La Revista Blanca. Por sus páginas escribieron las plumas más importantes del anarquismo internacional y de la intelectualidad de la época. Un proyecto que pasó por dos etapas. La primera entre 1898 y 1905, año del nacimiento de Federica, y la segunda entre 1924 y 1936. Junto a ella nació también la colección de “La novela ideal”, pero también otros proyectos como el “Suplemento de la Revista Blanca” o el periódico “Tierra y Libertad”
Teresa Mañé es también autora de numerosos folletos teóricos que dio una importante aportación al anarquismo español. Textos como El amor libreLa sociedad futuraA las proletariasEl sindicalismo y la anarquía o Política y sociología son breves pero importantes aportaciones al cuerpo teórico del anarquismo español. También, gracias a Teresa Mañé, se conoció en España obras de escritores como Octave Mirbeau, George Sorel, Jean de la Hire o Louise Michel, por las traducciones que realizó del francés al castellano.
Aunque la labor productiva de Soledad Gustavo se concentra entre 1891 y 1905, posteriormente tuvo también importantes aportaciones a traves de la prensa, las traducciones citadas y en ser el verdadero motor intelectual y administrativo de los proyectos de los Mañé-Montseny.
No fue una vida exenta de polémicas. Teresa Mañé chocó con algunos militantes de la época. La familia Mañé-Montseny fue acusada en ocasiones de exceso de intelectualismo. Además fueron polémicas sus posiciones, por ejemplo, respecto a la Primera Guerra Mundial, enmarcandose de forma más cercana a las posiciones de Kropotkin o de Ricardo Mella en un anarquismo “aliadófilo”.
Pero es indudable la labor y la aportación de Teresa Mañé a la cultura anarquista. Sus aportaciones durante la Segunda República fueron más modestas y durante la Guerra Civil inexistentes. La llegada de las tropas franquistas a Barcelona hizo que Teresa Mañé tuviese que huir falleciendo pocos días después en Perpiñán.
La historia de Teresa Mañé es la historia de muchas otras mujeres. Ella solo es un ejemplo a unir a otras como Lucía Sánchez Saornil, Federica Montseny, Mercedes Comaposada, Soledad Estorach, Libertad Ródenas, Concha Liaño, Amparo Poch Gascón, Antonia Fontanillas, Suceso Portales y un largo etcétera. Pero era necesario rescatar a Teresa Mañé en su 150 aniversario.

Abriendo brecha. Los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación.  El ejemplo de Soledad Gustavo
Julián Vadillo Muñoz.
Volapük ediciones, Guadalajara, 2013



Artículo publicado en el periódico Cultura Libertaria nº1, Especial Feria Libro Madrid 2015 (Librería Lamalatesta)


viernes, 1 de mayo de 2015

Presentaciones de "Abriendo brecha" en Pamplona y Barakaldo

julián Iruñea

Sería imposible entender la importancia del movimiento obrero en general y del libertario en particular sin la participación efectiva de las mujeres en el mismo. Una de las grandes conquistas del socialismo internacional fue sacar a la mujer del ostracismo en el que en siglos anteriores se le había sometido.
Haremos un recorrido por la participación de la mujer en los distintos procesos revolucionarios, su implicación en la lucha política y socialista y centraremos la atención en alguna de esas mujeres. Pondremos mayor énfasis en el anarquismo como una de las ideologías y movimientos que más trabajo la cuestión de género y desde una perspectiva de género. Para finalizar nos centramos en la figura de Teresa Mañe (o Soledad Gustavo) madre de Federica Montseny y una de las mujeres más importantes de esa generación de anarquistas de finales de siglo XIX y primer tercio del siglo XX.

julian Bizkaia

 Julián Vadillo, autor de "Abriendo brecha. Los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo" dará sendas charlas sobre el tema:

- Viernes 8 de mayo, 19 horas, en Bakearen Etxea (Merced 8 Iruñeako Alde Zaharra) en Iruña-Pamplona
- Sábado 9 de mayo, 18 horas, en CNT Barakaldo (Juntas Generales 11, 1ezk) en Barakaldo

Actos organizados por grupos de la FAI-Euskal Herria

http://ekinarenekinaz.com/2015/04/26/presentacion-del-libro-abriendo-brecha-los-inicios-de-la-lucha-de-las-mujeres-por-su-emancipacion-el-ejemplo-de-soledad-gustavo/

martes, 28 de octubre de 2014

Charla-presentación de ABRIENDO BRECHA en Logroño

 
 El próximo jueves 6 de noviembre, a las siete de la tarde, Julián Vadillo Muñoz presentará el libro "Abriendo brecha. Los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo", en Logroño. Será en LA BIBLIO Biblioteca Autogestionada (Camino viejo de Lapuebla Nº6 Bajo).

miércoles, 30 de julio de 2014

Presentado “Abriendo brecha”, de Julián Vadillo, en el C.S. La Brecha. Reseña en "Vallecas Va"


vadillo 300x201 Presentado Abriendo brecha, de Julián Vadillo, en el C.S. La Brecha
El autor en un momento de la presentación. /FOTO: Vanessa Agustín
 El pasado 26 de junio, dentro de la variada e interesante programación de eventos a que nos tiene acostumbrados el Centro Social La Brecha (C/ Picos de Europa, 11i), presentó el historiador Julián Vadillo su último trabajo: Abriendo brecha.
 El libro, que cuenta con un subtítulo más descriptivo —“Los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo”—, nos acerca a la historia de la lucha de las mujeres por la conquista de sus derechos, enmarcada dentro de lo que conocemos como “el movimiento obrero”. En este escenario, el autor presta especial atención a la participación de la mujer en el anarquismo, y en una última parte del trabajo nos muestra toda esta dinámica en un personaje paradigmático de lo expuesto: Soledad Gustavo. Ello, a juicio del que suscribe, aporta un valor añadido al trabajo de Vadillo, puesto que Soledad Gustavo (seudónimo de Teresa Mañé) es un personaje un tanto olvidado dentro de la historiografía anarquista, un tanto eclipsada por su marido, Joan Montseny, o por su hija Federica. Dicho “olvido” se antoja a todas luces injusto, pues Soledad-Teresa fue una de las pioneras en el desarrollo del feminismo dentro de una perspectiva obrerista —lo que no es óbice para que podamos considerarla una “anarquista sin adjetivos”—, además de maestra, impulsora de escuelas laicas y de prensa anarquista como La Revista Blanca, conferenciante activa y autora de numerosas obras de análisis libertario. En definitiva, una figura de primer orden dentro del movimiento libertario de su época.
 En su presentación, Vadillo, como siempre didáctico y accesible, nos habló sobre el origen de este trabajo, cuya idea surgió hace alrededor de un año, con motivo de su doctorado sobre el movimiento obrero, al darse cuenta de que la participación de la mujer fue muy importante en dicho movimiento, pese a lo cual en su historia rara vez se cita a las mujeres. El presente libro quiere contribuir a reparar tal injusticia. Asimismo, atribuyó una buena parte de la culpa de que a día de hoy personajes como Soledad Gustavo sean poco conocidos a la labor destructiva del franquismo, que realizó un trabajo constante de borrado y anulación de la historia del movimiento obrero español en todos los ámbitos.
 Vadillo defendió también la importancia de la divulgación, definiendo este trabajo como un “libro de historia pero divulgativo a la vez”, en el sentido de que no ha sido escrito para los historiadores, sino para el público en general. La historia es patrimonio del pueblo, y en este sentido el autor considera importante que las personas que participan en el movimiento obrero y en los movimientos sociales no renuncien a acercar su historia al gran público, antes de que otros autores la cuenten por ellos de forma manipulada, como algunos han pretendido con episodios como la Guerra Civil o la revolución de Asturias de 1934.
ROBERTO BLANCO TOMÁS. 
Reseña aparecida en el periódico Vallecas Va 23/07/14 
http://vallecas.com/presentado-abriendo-brecha-de-julian-vadillo-en-el-c-s-la-brecha/

sábado, 21 de junio de 2014

Presentación de ABRIENDO BRECHA en Centro Social La Brecha - Vallekas


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  El próximo jueves 26 de junio, desde las siete de la tarde, Julián Vadillo Muñoz estará presentando su libro "Abriendo brecha. Los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo" en el Centro Social La Brecha de Vallekas. (c/ Picos de Europa 11 letra i. / Metro: Nueva Numancia)

miércoles, 11 de junio de 2014

Firma de Julián Vadillo en la Feria del Libro de Madrid

 El próximo jueves 12 de junio Julián Vadillo Muñoz estará, a partir de las seis de la tarde, firmando libros en la Feria del Libro de Madrid, en el Parque del Retiro. Será en la caseta 69 de la Librería LaMalatesta.

  Se firmarán ejemplares de:
- Mauro Bajatierra. Anarquista y periodista de acción (La Malatesta Ed.)
- 80 aniversario del periódico "CNT". El hilo rojinegro de la prensa confederal (Queimada, FAL)
- Abriendo brecha. Los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo (Volapük Ediciones)
- El movimiento obrero en Alcalá de Henares (Silente editorial)


  Os podéis acercar a charlar con el autor y disfrutar con la completa selección de títulos de temática libertaria de la Librería Lamalatesta. 


Próxima presentación de "Abriendo brecha": jueves 26 de junio en el Centro Social La Brecha de Vallecas

sábado, 7 de junio de 2014

Reseña de ABRIENDO BRECHA en Revista La Campana


Libros

ABRIENDO BRECHA

Julián Vadillo Muñoz

 Saludamos la publicación de “Abriendo brecha. Los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo”, con una doble satisfacción. La primera por el interés del libro mismo y la calidad de su investigación. La segunda, por saludar el nacimiento en Guadalajara de una nueva editorial “Volapük”, motivada “por rescatar contenidos y autores de indudable interés pero alejados de la atención de la oficialidad”.

Abriendo brecha …” comienza con unos breves, por más que significativos, apuntes sobre la incorporación histórica de las mujeres en España a la acción pública, en conflicto con la ideología dominante de la burguesía del XIX que deseaba ver a sus esposas e hijas confinadas al hogar, bien domésticas y domesticadas. Apenas ocurría lo mismo con las mujeres trabajadoras, cuya explotación (a manos de aquella misma burguesía propietaria) en las fábricas de mano de obra predominante femenina era, sencillamente, infernal. Baste con leer la novela “La Tribuna” de la escritora Emilia Pardo Bazán, publicada en 1883, para caer en la cuenta de las condiciones laborales y de explotación cruel que sufrían en la época, por ejemplo, las obreras de la fábrica de tabacos de Coruña, y en que clase de “hogares” se las tenía realmente confinadas, en el taller 14 o 16 horas del día y en domicilios infectos o la calle las restantes.

 Como constata Julián Vadillo, en España, desde muy pronto primó más la acción reivindicativa de las mujeres trabajadoras (lo que el autor denomina “feminismo social”, pese a que sus más activas representantes rechazasen el ser calificadas como ‘feministas), que el feminismo político, basado en la lucha por el voto y el derecho al sufragio, tanto como electoras como elegibles.

 Esta lucha de las mujeres por una sociedad igualitaria y la emancipación del conjunto social (y, por tanto de ellas mismas) fue protagonizada en España –también en otros muchos países- por trabajadoras, en su abrumadora mayoría de convicción anarquista. El libro de Vadillo está dedicado a la lucha de estas mujeres. A su combate e incorporación al movimiento obrero y al anarquismo. No hay que olvidar que las organizaciones y militantes anarquistas fueron el primer grupo social significativo en comprender y asumir, prácticamente desde sus inicios, en la segunda mitad del siglo XIX, que “las reivindicaciones” y la “acción por ella misma y la participación directa de la mujer” en las conquistas sociales y laborales eran fundamentales para la consecución de la sociedad igualitaria” que se propugnaba. En el nº 9 de La Campana (07.04.2014), M. Genofonte, ofreció un buen ejemplo de esta posición al transcribir la ponencia sobre “Las mujeres y el ideal anarquista. Su papel en la sociedad presente y la importancia de su colaboración en la gran obra de la transformación social” aprobada en la Conferencia anarquista de Aljustrel (1925, Portugal): “la protección de la mujer sólo se podrá obtener de una manera: educándose las mujeres de forma que dentro de un espacio de tiempo bastante próximo ellas puedan obtener esa protección por sus propios esfuerzos … necesitamos tener a la mujer trabajadora en nuestra vanguardia. Es necesario lograr la movilización en masa de las oprimidas, de las esclavas. Sin eso … la escalada gigantesca que estamos haciendo para el futuro, se torna impracticable”.

 La tercera y penúltima parte de “Abriendo brecha …”, está dedicada al “papel jugado por una de esas mujeres en el movimiento libertario” y en la lucha por la emancipación femenina: Teresa Mañé (1865 – 1939), también conocida por su otro nombre, Soledad Gustavo.

 Como indica Vadillo en la introducción: Teresa Mañé (Soledad Gustavo), madre de Federica Montseny “fue la impulsora y fundadora de La Revista Blanca en sus dos épocas (1898 – 1905 y 1924 – 1936), autora de numerosas obras que tratan la cuestión obrera y el movimiento de las mujeres inserto en la lucha social, novelista, traductora, etc. Una de las mujeres más trascendentales de la historia de España que ha sido injustamente olvidada”.

 La última parte es una breve antología de artículos de esta extraordinaria mujer.

 Una lectura atenta de “Abriendo brecha …”, de la biografía y los artículos antologizados de Teresa Mañé, desmiente muchos de los prejuicios y consignas de la historiografía oficial feminista, a la que los grupos actualmente hegemónicos en movimiento pretenden reducir (falseándola, en interés propio) la larga lucha por la emancipación social y contra la explotación de seres humanos, mujeres u hombres.
 Pedro Lízara
 Revista La Campana nº 11, Vª época, 28 abril 2014
 http://www.revistalacampana.info/pdf/la_campana_11_a4.pdf
 

martes, 13 de mayo de 2014

Encuentro con Julián Vadillo en la Feria del Libro de Guadalajara


 Encuentro y firma de libros de Julián Vadillo Muñoz, autor de Abriendo brecha. Los inicios de la lucha de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo en la Feria del Libro de Guadalajara. Será el sábado 17 de mayo por la mañana, en la caseta de la Librería Rayuela.

Próxima presentación: jueves 26 de junio, en el Centro Social La Brecha de Vallecas

domingo, 23 de marzo de 2014

Memoria libertaria: un mapa para el presente

Restos de tinta. EDUARDO MURIEL
Revista La Marea. Número 13, Febrero 2014
 

Historia del anarquismo en España
y Abriendo brecha traen hasta la actualidad el hilo de un trascendente movimiento muchas veces olvidado

       En demasiadas ocasiones, la historia se deja por el camino agujeros inexplicables que distorsionan la comprensión de nuestro presente. El anarquismo de finales del siglo XIX y principios del XX en España fue una referencia en toda Europa, donde sigue siendo estudiado incluso en nuestros días, pero aquí son pocos los que conocen sus contribuciones al progreso social. Se trata de un movimiento que demasiado a menudo ha sido relacionado con bombas o pistolerismo, cuando en realidad el anarquismo fue siempre poliédrico y, en gran parte, inabarcable. Al sindicalismo revolucionario, que logró movilizar a cientos de miles de personas, y en especial a la CNT, debemos conquistas que hoy tenemos asumidas como la jornada laboral de ocho horas.

       Pero, ¿cómo logró el movimiento libertario cohesionar a amplias capas de la sociedad en nuestro país? Es precisamente la respuesta a esa pregunta lo que busca la historiadora Laura Vicente con su Historia del anarquismo en España (Catarata). Algunas respuestas sirven para contestar a las mismas incógnitas de hoy. ¿Cómo articular el descontento para lograr un frente social fuerte que proteja y conquiste derechos?¿Cómo lograr que la mayoría pase de una actitud espectadora a ser parte del cambio organizado?¿Cómo lo hicieron los anarquistas de hace un siglo?

       Vicente disecciona el movimiento y concluye que su diversidad fue una de sus grandes fortalezas, la que le permitió acercarse a esferas republicanas, masonas, marxistas, espiritistas y beber de todas ellas. Y esto, claro, implicó que no estuviera exento de contradicciones. Así, encontramos líderes en un movimiento que aspiraba a acabar con los personalismos, corrientes pacifistas enfrentadas ideológicamente a grupos terroristas o ideas individualistas que convivían con otras comunistas, que a su vez discutían con las colectivistas.

       Y, sin embargo, la autora recuerda que, pese la inestabilidad provocada por la ausencia de un cuerpo teórico rígido y definido, el movimiento nunca perdió su unidad y no dejó de crecer. No es necesario, por tanto, ser anarquista para disfrutar de este libro y buscar en él respuestas urgentes ante una ofensiva neoliberal, la que nos toca sufrir, que no parece dar visos de debilidad.

       Además, el anarquismo ha dejado, tal y como acertadamente apunta esta catedrática, su rastro en las luchas actuales, aunque queda por saber si tiene un hueco con nombre propio. El anarquismo sigue presente en muchas ideas: el asamblearismo, la horizontalidad en las relaciones organizativas, el cuestionamiento de las instituciones del Estado o la autogestión son algunos de los conceptos genuinamente libertarios en los que se basan movimientos como el 15-M y colectivos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. “El anarquismo puede aportar una democracia real y directa que combata el déficit democrático”, defiende la autora.

       El libro se adentra en el carácter del movimiento libertario, que significó una auténtica revolución cultural que cuestionó los modelos de relación social, instituciones como la Iglesia, el Ejército o incluso el matrimonio. La difusión de la idea, así como la educación en los nuevos valores, era crucial para muchos anarquistas, por lo que durante el esplendor del movimiento proliferaron escuelas laicas, ateneos, teatros, periódicos, revistas y muchas otras iniciativas encaminadas a la divulgación. En las páginas de estas publicaciones de hace un siglo, en este país de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, se discutía de feminismo, de alimentación, de sexualidad o de la familia. Vicente se detiene en algunas figuras clave, como la líder libertaria Teresa Claramunt, que en mítines antes rudos obreros fabriles algo perplejos llamaba a una “revolución en los hogares” y a pasar más tiempo leyendo que en la taberna.

Diversas sensibilidades

       En España no hubo grandes teóricos anarquistas. Los libertarios ibéricos contraponían unas ideas sobre otras, las hacían convivir, siempre en tensión pero también dentro de la unidad Proudhon, a Malatesta, a Tolstói, a Kropotkin. Se distinguían por una fe- en el sentido más literal, apunta la investigadora- en la naturaleza, en la ciencia y en la razón. Convivían en el seno del movimiento sensibilidades más hedonistas, propias de “sectores obreros más avanzados”, con otras más tradicionales y puritanas de la España rural.
De todo esto es de lo que se ocupa Laura Vicente en esta obra, que también dibuja detallada y a la vez sintética panorámica de la historia del anarquismo español, desde el comienzo del Sexenio Revolucionario, en 1868, hasta el Régimen de la Transición de 1978, años estos últimos en los que el movimiento no ha sabido recuperar la fuerza de antaño. En las páginas de esta obra, podemos ser testigos de una lucha descarnada contra la España monárquica, católica y castrense. De los debates internos del movimiento, pero también de sabotajes, iniciativas culturales y discursos. Y asimismo podemos ver en acción el arma más poderosa de los anarquistas de hace 100 años: la huelga general.

       “La huelga parcial es como un simple arañazo hecho al viejo mundo, la huelga general es su derrumbamiento”, escribía Louise Michel en el periódico La Huelga General, editado en Barcelona, en 1901. No era extraño que parones sectoriales, como el del ramo metalúrgico en 1902, se convirtieran en generales. Eran tiempos en los que el Gobierno respondía con el Estado de guerra y las calles del país eran tomadas por la Guardia Civil y el Ejército.

De la teoría a la práctica

       Con la llegada de la IIª República, llena de luces y sombras, el anarcosindicalismo se consolidó, pero las tensiones sociales entre los trabajadores y la oligarquía llegaron a su punto máximo. La guerra civil abrió un escenario temporal que permitió poner en marcha la revolución anarquista en zonas de Cataluña y Aragón y enfrentó al utopía a sus propias contradicciones. En aquellos años cuatro dirigentes ácratas llegaron a ser ministros.

       El movimiento no se mantuvo “puro” pero fue decisivo y logró extraordinarios avances, por ejemplo, en el campo de la emancipación de la mujer. Ahí es donde entra de lleno el libro Abriendo brecha (Volapük), de Julián Vadillo, que cuenta con un prólogo de la misma Laura Vicente. Si la historia del movimiento libertario está relegada a las catacumbas, la labor de las mujeres que militaron en él es ya casi un mito.

       El libro de Vadillo hace su parte de justicia a aquellas luchas. Y más cuando, en pleno siglo XXI, reformas como la del aborto nos devuelven al pasado, la violencia machista no arrecia, los salarios de las mujeres son casi siempre inferiores al de los hombres, que siguen copando los puestos de poder.

       A veces, es necesario echar la vista atrás para descubrir caminos hacia delante. En Abriendo brecha se enumeran algunas hazañas protagonizadas por mujeres. Narra, por ejemplo, cómo Elisa Siles, apodada La Escabechera, lideró un motín de mujeres en Alcalá de Henares, en mayo de 1898, para protestar contra el precio del pan, lo que obligó al Gobierno a declarar el Estado de guerra. Es delicioso imaginar por un momento que La Escabechera acorrala en un callejón a ciertos radiopredicadores de hoy en día, esos que acuñan términos como “feminazi “para anular al movimiento feminista.

El feminismo, en el centro

       En su repaso historiográfico, el autor arranca en la segunda mitad del siglo XIX, crucial para las mujeres. En 1868, con la llegada del Sexenio Democrático, comenzaron a desarrollarse ideologías y movilizaciones con ellas como protagonistas. Como explica Vadillo, el marxismo aún no había hecho una reflexión seria sobre la cuestión femenina cuando el anarquismo ya se debatía entre dos posturas: la proudhoniana, que vinculaba a las mujeres al hogar, y la bakuniniana, que pretendía integrarlas en igualdad a la lucha. Y se impuso esta última.

       Desde ese momento, la emancipación femenina fue fundamental dentro del movimiento libertario. El libro incluye algunos datos que ayudan a situar el contexto, como que en 1900 sólo el 30% de las mujeres sabía leer. En la lucha contra los prejuicios –también los que había dentro de las filas anarquistas-, destacaron Teresa Claramunt y Federica Montseny, entre otras. Además de crear agrupaciones femeninas y escuelas –como las impulsadas por Soledad Gustavo, figura en la que se centra el libro, que recoge muchos de sus textos-, las mujeres lideraron huelgas.

       Pero, sobre todo, trabajaron en una revolución cultural: se hablaba de sexualidad, de métodos anticonceptivos, de roles sociales y de higiene femenina, en tiempos en lo que todo era tabú. “Somos esclavas cuando solteras, cuando casadas y cuando viudas, del padre, del marido o del burgués”, escribía Gustavo hace un siglo. Hoy, contra unas esclavitudes que tratan de coger impulso, estos dos libros vienen a recordarnos que hay otros caminos.

Número 13 de La Marea. Edición papel